viernes, 27 de febrero de 2015

Hoy viajamos a...



TRAFALGAR



Todos conocemos trafalgar. Todos sabemos la historia de este cabo, de este tómbolo… Trafalgar no es ni más ni menos que un islote de roca arenisca donde se alza un faro unido por una larga lengua de arena a la costa de Barbate con una extensa historia cargada de leyendas.

El Faro del cabo de Trafalgar es una impresionante torre troncocónica de unos 34 metros de altura levantada en 1860, que se sitúa en un precioso entorno natural incluido en la Red de Espacios Nacionales Protegidos de Andalucía.



La zona ha sido muy codiciada por diferentes culturas. Visitaron estos terrenos fenicios,  romanos, visigodos, árabes, franceses…

De los fenicios quedan pecios hundidos cercanos a la costa. Los romanos levantaron un templo dedicado a la Diosa Juno, reina del Olimpo. Los Visigodos construyeron una ermita, San Ambrosio con arcos apuntados que servían de soporte a la cubierta (desaparecida en la actualidad) y de los árabes se conserva desde el siglo IX la torre almenara situada junto al faro y que era usada para vigilar el paso de piratas por la zona, de los franceses nos quedan épicas batallas.




Frente a este cabo el 21 de octubre de 1805 la armada inglesa se enfrentó a la coalición franco-española, sufriendo esta un rotundo descalabro. La armada franco-española vio mermada drásticamente el número de naves, y cientos de marineros dejaron sus vidas en estas aguas, muchos de ellos no perecieron en el fragor de la batalla, sino que se ahogaron por el hundimiento de su barco.


 
Muchas son las historias que se cuentan todavía. Una de las más conocidas es la del brigadier Churruca, de origen vasco. Cuentan que murió luchando contra seis navíos ingleses al mismo tiempo y al que una bala de cañón le cercioró una pierna. Este, sin titubeos metió el muñón en un barril de harina para no perder el equilibrio, cortar la abundante hemorragia y continuar dando castigo a los ingleses.

Pero de todas la historias que se oyen por la zona, la que más sorprende y estremece es aquella en la que los marinos que faenan por la zona te cuentan que en determinadas ocasiones se ve pasear por las playas a una hermosa mujer vestida de blanco que irradia una intensa luz blanca. Cuentan que, “la dama blanca del cabo de Trafalgar” se suicidó trágicamente por amor en esa misma playa, que atrapada en el tiempo vaga sin descanso por la zona.

También aseguran que en las noches de luna nueva se oyen los lamentos de los marineros que se ahogaron durante la batalla contra los ingleses, los cañonazos, las explosiones y el estrépito de la batalla. Llegado el día, desde la orilla se puede divisar algún que otro velamen de los navíos de guerra de la época.

Para los amantes del “viaje extremo” recordarles los casos de ufología que se han dado por la zona. El más importante caso de ovni que aún permanece en la memoria de los paisanos  fue el aterrizaje y posterior avistamiento de humanoides en la playa de los Bateles de Conil, durante el mes de septiembre de 1989. Un grupo de amigos observó como un conjunto de luces frente a ellos realizaba en el cielo movimientos aéreos imposibles según las leyes de la aeronáutica que conocemos. Estas luces pudieron verse durante varias semanas, siendo a finales de septiembre cuando del agua surgieron un par de figuras que terminaron transformándose en un hombre y una mujer que se perdieron por las calles del pueblo. En 1996 volvió a manifestarse otro importante encuentro, el conocido como “Roswell de Barbate”. En este caso fueron numerosos los testigos de Veger, Caños de Meca y Barbate vieron caer una gigantesca bola de luces multicolores en el parque natural de la Breña en algún lugar del pinar de San Ambrosio. Jamás se han encontrado restos.


Un caso inexplicable, que engorda las leyendas de misterios de la zona fue la desaparición en vuelo de un avión de combate de la marina española cuando volaba en formación con otro avión americano, un Harrier Bravo,  con indicativo de vuelo  01901, pilotado por el teniente  Raúl Pampillo Vega procedente de la base de Zaragoza el 5 de diciembre de 1989 a las 19:30 horas.
Esta extraña desaparición e inexplicable hasta el día de hoy  ocurrió durante la aproximación  a la base norteamericana de Rota, a una distancia de 6 millas de dicha base, sobre la vertical del faro de Chiclana. De pronto y sin aviso de alerta alguna desapareció del radar de los controladores de vuelo y de la vista  de todo el mundo.

Se rastreó la zona durante varios días con buques, aviones y helicópteros, además de un equipo de buceo sin que apareciera ningún resto del avión, ni siquiera una leve mancha de combustible o aceite. Inexplicable también es el silencio de la radio baliza del avión. Este incidente coincidió con los masivos avistamientos del fenómeno ovni en Conil de la Frontera.


Los buceadores también contribuyen a fomentar la leyenda de este paraje. Afirman que bajo sus aguas existen enigmáticas formaciones y estructuras no naturales. Algunos aseveran que son restos de la mítica Atlántida o de la ciudad de Tartesos.




La gran cantidad de pecios hundidos a lo largo de la historia en estas aguas crean leyendas míticas, que de seguro podremos escucharlas de boca de los marineros  y pescadores mientras degustamos  los caldos de la zona en las típicas tasquillas que aun hoy podemos encontrar.

En sus arenales pudo haber estado también la ciudad árabe de Bekka.

Yo, de las veces que he visitado el lugar, y sentado tranquilamente en sus playas lo único que he podido oír es el ajetreo de la inmensidad de aves que habitan la zona, verlas comer o bañarse en las zonas encharcadas donde limpian y cuidan sus plumas, o presenciar a últimas horas de la tarde en la playa de Marisucia las más bellas puestas de sol que recuerdo.  Por cierto, en un extremo del tómbolo podremos practicar sin pudor el nudismo…




Podría seguir hablando de la zona, de sus excelencias monumentales, culturales, gastronómicas o naturales, pero no, eso lo dejo a tu sagaz perspicacia y espíritu de aventura. Eres tú el que sabe cuáles son las preferencias que te incitan a viajar y a descubrir. A poco que te pongas podrás sacar un productivo provecho. Párate a observar y a contemplar. Entretente y habla con la gente, en definitiva son ellos los que tienen las claves del conocimiento.

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